Juan Moreira
Eduardo Gutierrez
(Publicada en el
diario La Patria Argentina,
entre noviembre de
1879 y enero de 1880)
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Moreira llegó a asimilarse de tal
modo al doctor Alsina, que se había convertido en la sombra de su cuerpo y en
el eco de su pisada.
De día, no lo abandonaba un
momento; de noche, tendía su recado en el patio, a la puerta del aposento del
niño y dormitaba allí velándole el sueño.
Cuando el peligro pasó, cuando la
situación de Buenos Aires quedó en estado normal, ya los servicios de Moreira
fueron innecesarios y el paisano quiso volver a su pago a atender sus intereses
abandonados tanto tiempo y juntar sus animalitos, que andarían dispersos por
los campos vecinos.
El doctor Alsina hizo todo género
de ofertas a Moreira para que se quedara en el pueblo a trabajar y conservarlo
así a su lado, pero todo fue inútil.
El paisano se sofocaba en la
ciudad y necesitaba volver a los trabajos de campo, donde lo llamaban su
inclinación y sus hábitos.
Viendo que todo esfuerzo sería
inútil, el doctor Alsina le proporcionó un pasaje y lo despidió, dándole una
suma de dinero en agradecimiento de sus servicios.
A la vista del dinero Moreira
palideció y una lágrima, arrancada por el sentimiento, fue a perderse trémula y
silenciosa entre la naciente barba.
El doctor Alsina, comprendiendo
lo que pasaba por aquel espíritu noble, retiró con presteza el dinero, al mismo
tiempo que el paisano decía con acento conmovido:
"No me ofenda, patrón; si yo
lo he servido ha sido porque en ello he tenido gusto, y no merezco esa ofensa,
porque me hace doler el corazón".
El doctor Alsina, profundamente
impresionado por este rasgo de nobleza, tendió primero su mano al paisano, y lo
estrechó después entre sus brazos.
El paisano se enterneció lleno de
orgullo al sentir íntimamente la presión de aquel abrazo, levantó la hermosa
cabeza iluminada por la emoción que saltaba a sus ojos magníficos y se separó
del doctor Alsina diciéndole:
"Si alguna vez me cree útil,
si mi cuerpo puede servirle alguna vez de defensa, mándeme avisar nomás,
patrón, que yo vendre aunque sea del fin del mundo; disponga de mi vida sin
embozo, porque desde hoy soy cautivo de sus prendas".
El paisano se alejó rápidamente y
el doctor Alsina quedó meditando en la nobleza de esta raza desheredada de todo
derecho, cuyo único porvenir es el puñal y los atrios electorales o los cuerpos
de línea al eterno servicio de las fronteras.
Fue entonces que el doctor Alsina
compró el caballo más magnífico que halló en Buenos Aires y lo envió a Moreira
con una lujosa daga.
Era el famoso overo bayo que
llegó a ser el crédito y el orgullo del paisano, y la daga que tan
terriblemente esgrimía.
Aquel caballo representaba para
él su seguridad personal y el recuerdo de aquel hombre por quien se hubiera
hecho matar cien veces sin escrúpulo ni pesar.
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Concluida la historia de Moreira
con que adornamos nuestros folletines, vino a nuestro poder la daga de aquel
paisano legendario, que conservaba el señor Melitón Rodríguez como una
verdadera pieza de museo.
La daga de Moreira, con la que
llevó a cabo tanta hazaña verdaderamente asombrosa, es un arma que en nada se
parece a la de este nombre que usan la generalidad de nuestros paisanos.
Esta arma, cuya hoja es de un
completo temple toledano, está entre la daga y el sable: mide ochenta y cuatro
centímetros de largo, contando su empuñadura, y sesenta y tres centímetros su
hoja sola.
El ancho de la hoja tiene cerca
de la empuñadura como cuatro centímetros y disminuye gradualmente a medida que
se aproxima a la punta, hecha, como su filo destruido ya, con una lima.
La empuñadura de plata maciza,
con algunas incrustaciones de oro y llena de delicada obra de cincel, pesa 25
onzas; la forma de esta empuñadura es digna de estudio, pues a ella sin duda
debe Moreira la rara suerte de no haber sido herido nunca de hacha.
La S con que los paisanos adornan
las empuñaduras de sus dagas, les sirve para proteger su mano derecha de los
golpes de hacha que con tanta maestría barajan.
Esta S hace converger todos los
golpes de hacha en su parte saliente, pero en su parte entrante es fácil, muy
fácil, que los hachazos resbalen, yendo a herir el pecho del que la esgrime.
Moreira había corregido este
defecto con increíble suspicacia, colocando en su daga una gran U, en vez de la
S vulgar. De este modo había resuelto el problema de hacer converger a la curva
de la U todos los golpes de hacha, sin riesgo de su cabeza, de su pecho y de su
mano, aunque exponiendo a la fuerza de los mismos hachazos a la U, que se ve
rota y soldada en varios puntos.
El filo de esta arma curiosa bajo
todo respecto está lleno de melladuras, una de las cuales penetra como una
línea en el centro de la hoja, y que el capitán Varela supone ser un hachazo
que él le tiró en la última lucha que sostuvo aquel hombre excepcional, y que
paró con aquella parte del filo de la daga, golpe en que se quebró su propia
espada.
Conociendo el peso y las
dimensiones de esta arma, se puede calcular la prodigiosa fuerza muscular de
aquel hombre, que sin la menor fatiga combatía con ella tan largos intervalos
de tiempo.
Esta daga es la que usó Moreira,
por lujo primero, y por necesidad después, siendo la misma que le regalara
Adolfo Alsina, y a la que él no hizo otra modificación que la de la S cuando
confió a ella sola la defensa de su vida.
La daga de Moreira es digna de
figurar en un museo al lado de la espada del Cid o cualquiera otra arma
histórica que simbolice un brazo de extraordinaria pujanza y un corazón de un
temple espartano.
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Noticia histórica
Noticia histórica
La famosa daga de
Juan Moreira
(Diario La Nación,
21 de diciembre del 2002)
La más famosa de las armas
blancas criollas es la legendaria "daga" que fue propiedad del gaucho
Juan Moreira. Desde el punto de vista técnico, esta impresionante arma es en
realidad un "facón", ya que posee una importante defensa o "gavilán"
y una hoja de un solo filo.
Además, teniendo en cuenta sus
grandes y poco usuales dimensiones, podríamos clasificarlo como un "facón
caronero" una variante del facón que por su tamaño se acostumbraba a
llevar entre las dos caronas de cuero del recado.
Sin embargo, según afirman
testimonios de la época, a pesar del tamaño de su arma favorita, Moreira la
portaba en la cintura, a su espalda y cruzada, tal como era la costumbre
generalizada con facones más cortos.
La daga de plata
Habiendo ya aclarado que la
"daga" es en realidad un formidable facón, digamos que el arma de
Moreira, le fue obsequiada por Adolfo Alsina hacia 1866, junto con un hermoso
caballo.
La daga poseía la empuñadura de
plata sencillamente cincelada (Gutiérrez afirma que poseía incrustaciones de
oro, pero en la pieza no se advierte que sea cierto que alguna vez las
tuviese).
Originalmente, cuando le fue
obsequiada, su defensa o guarda tenía la forma de una "S", que
Moreira hizo modificar por otra en forma de "U" invertida, convencido
de que de esa manera le serviría mejor para poder "abarajar" o parar
los "hachazos" de un adversario.
La hoja, que posee una apenas
perceptible curvatura, tiene un solo filo y vaceos laterales, y fue obtenida de
un sable de marca desconocida, ya que al examinar la pieza no se advierten
cuños o marcas del fabricante. La aseveración de Eduardo Gutiérrez sobre que la
hoja es "de un completo temple toledano" no tiene basamento técnico
alguno, excepto la notable flexibilidad de la misma. El arma pesa 740 gramos y
mide en total 84 centímetros, de los cuales 63 corresponden a su hoja, y el resto
a la empatilladura y empuñadura, lo cual nos da una idea de la fortaleza y
habilidad de Moreira para emplearla.
En la actualidad, la
"daga" original se conserva y exhibe en el Museo y Biblioteca Juan D.
Perón, de la Ciudad de Lobos (Prov. de Buenos Aires).
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Glosario
Adolfo Alsina: Adolfo Alsina
(Buenos Aires, 4 de enero de 1829 - Carhué, 29 de diciembre de 1877) fue un
jurisconsulto y político argentino, fundador del Partido Autonomista en 1862,
gobernador de la Provincia de Buenos Aires (1866-1868), vicepresidente de la
República Argentina durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento
(1868-1874), miembro fundador del Partido Autonomista Nacional y Ministro de
Guerra y Marina durante la presidencia de Nicolás Avellaneda (Wikipedia).
Cid: Es una figura histórica y
legendaria de la Reconquista Española, cuya vida inspiró el más importante
cantar de gesta de su literatura, el Cantar de mío Cid. Ha pasado a la
posteridad como "el Campeador" (experto en batallas campales) o
"el Cid" (del árabe dialectal: sidi, "señor").
cincel: Se denomina cincel,
palabra proveniente del Latín scindere, a una herramienta manual diseñada para
cortar, ranurar o desbastar material en frío mediante el golpe con un martillo
adecuado. El filo de corte se puede deteriorar con facilidad, por lo que es
necesario un reafilado (Wikipedia)
daga: La daga es un arma blanca
de lámina aplanada y remate agudo. Es más larga que un puñal y más corta que
una espada. Suele poseer doble filo y guarda para proteger el puño. Se la
utilizaba como arma secundaria, complementando a la espada. También solían
llevarlas las mujeres como protección (Wikipedia)
Eduardo Gutierrez: Eduardo
Gutiérrez (Buenos Aires, 15 de julio de 1851 - Buenos Aires, 2 de agosto de
1889) fue un escritor argentino que se destacó por sus obras de contenido
histórico, costumbrista y gauchesco. Su novela más importante fue Juan Moreira,
escrita en el año 1880. Esta obra adquirió gran popularidad y fue llevada al
circo criollo, el teatro, el cine y la historieta. Entre sus otros libros
notables figuran Hormiga Negra, Santos Vega y Juan Cuello (Wikipedia).
Juan Moreira: Es un personaje
histórico que ha sobrevivido en el folclore popular, adquiriendo ribetes casi
legendarios. Nació en 1829 en el partido bonaerense de San José de Flores (hoy
barrio de Flores) y vivió desde niño en el Partido de La Matanza. Halló la muerte el 30 de abril de 1874 en la
Ciudad de Lobos (Wikipedia).
onza: Medida de peso que equivale
a 28,70 gramos.
sable: Arma blanca parecida a la
espada pero con la hoja algo curvada y afilada por un lado.
temple: El templado es un
tratamiento térmico que se emplea para incrementar la dureza de las aleaciones
de hierro (Wikipedia).
vaceo: El vaceo, vacio o fuller,
es la ranura o acanaladura que corre por los laterales centrales de la hoja de
un arma blanca. El vaceo de la hoja permite conservar su fuerza y contribuye
a su estética.
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